(Escuchad la canción del vídeo, mientras leeis)
Pareceré una ingenua pero uno de mis mayores tesoros es una caracola que me regaló mi abuela siendo yo pequeña. Me pasaba horas junto a su cama, haciendo los deberes o jugando. Ella llevaba años enferma. Un día me mandó abrir su armario y sacar una caja de zapatos azul, con plateadas lunas llenas dibujadas. Mi sorpresa fue cuando de su interior sacó una preciosa caracola. Me mostró como podía oir el mar tan solo acercando mi pequeña oreja al orificio. Mi abuela sonriendo añadió "pero esta es mágica, tiene algo que la diferencia de las demás". Me subí a la cama y me refugié entre sus brazos mientras ella se disponía a contarme la historia.

"Esta caracola me la regaló tu abuelo. Ya sabes que era marino, y se pasaba media vida recorriendo mares. Yo mientras hacía nuevos mares con todas las lágrimas que derramaba entristecida por la distancia que nos separaba. Una de las veces que vino, y viendo la casa inundada, me contó que en una de sus travesías había conocido un pirata retirado al que le ganó la caracola en una partida de pocker. No parecía gran cosa, pero tu abuelo intuyó que era especial. Cada noche la ponía junto a su cabeza, sobre la almohada. La miraba y remiraba buscando su secreto, pero no daba con él. Hasta que un día casi sin darse cuenta se encontró hablando con la caracola de lo triste que estaba sin mí a su lado. Y las palabras y los sentimientos se fueron colando por la boca de la caracola, y las olas de ese mar que estaba dentro los llevaron muy lejos. Tu abuelo supo en ese instante que me llegarían a mí, que vivía junto al mar. Y que aunque no hubiera sido así, el mar se habría encargado igualmente de que me llegaran, puede que contándoselo al viento, que a su vez me lo soplaría a mi, estuviese donde estuviese. Yo comencé a estar pendiente del mar y del viento, y también de la luna, que se enreda en los cabellos del viento para alimentarse de palabras y besos de amor, y por fin pude escuchar todo lo que de verdad es importante y nos pasa tantas veces desapercibido. Nunca más ni tu abuelo ni yo nos sentimos solos ni tristes, y el dia que por fin varó su barco en la arena, guardamos la caracola en esta caja de color de mar. Ahora es para ti. Usala para alejar tus penas, que su mar las lleve lejos de ti. Y algun dia quizás te sirva para no sentirte lejos de la persona a quien ames, pero eso sí, cuéntale el secreto, para que esté pendiente y escuche".
Dicen que las abuelas son muy sabias, así que yo obedezco a pies juntillas ;D.